lunes, 31 de julio de 2017

Apreciado Lector : Deseo compartir nuevamente con Ustedes un fragmento del libro titulado “El amor de mi Diosito” escrito por Monseñor Luis Augusto Castro.


CAPITULO SEPTIMO

Los libros de historia suelen narrar las costumbres de los Indígenas del pasado. Se refieren especialmente a los Chibchas, en esos tiempos anteriores al descubrimiento de América.
Pues bien, de estos Indígenas se dice que cuando alguno moría lo enterraban y sobre la tumba colocaban mucha comida empezando por la sabrosa chicha de maíz.
Crees que por la noche el muerto se levantaba para comerse esos deliciosos platos acompañados con un vasito de Chicha ? pues no. La comida ahí se quedaba hasta que se dañaba.
Al fin de cuentas, un muerto es un muerto y por más que el banquete sea delicioso no se levanta a comer.
Te cuento que no todos los muertos son iguales, ni tampoco todos los banquetes.
Hay banquetes materiales y hay banquetes espirituales. E igualmente, hay muertos corporales y hay muertos espirituales.
No te asustes. No te voy a hablar de los muertos corporales. Pero los muertos espirituales sí que te deberían preocupar. Cuando estás espiritualmente muerto ?  


Cuando te has cerrado a Dios, cuando has rechazado la vida Divina que Cristo te ha brindado, cuando te has dejado enfriar por el pecado grave, cuando, en una palabra, has rechazado la fe,  en ese momento estás muerto espiritualmente.

DIOS SIEMPRE ESTA AHI

En esta ocasión nos ha compartido su testimonio Marcela, Comunicadora Social, Periodista, con dos especializaciones y una Maestría en Comuni...