CAPITULO SEPTIMO
Los
libros de historia suelen narrar las costumbres de los Indígenas del pasado. Se
refieren especialmente a los Chibchas, en esos tiempos anteriores al
descubrimiento de América.
Pues
bien, de estos Indígenas se dice que cuando alguno moría lo enterraban y sobre
la tumba colocaban mucha comida empezando por la sabrosa chicha de maíz.
Crees
que por la noche el muerto se levantaba para comerse esos deliciosos platos
acompañados con un vasito de Chicha ? pues no. La comida ahí se quedaba hasta
que se dañaba.
Al
fin de cuentas, un muerto es un muerto y por más que el banquete sea delicioso
no se levanta a comer.
Te
cuento que no todos los muertos son iguales, ni tampoco todos los banquetes.
Hay
banquetes materiales y hay banquetes espirituales. E igualmente, hay muertos
corporales y hay muertos espirituales.
No
te asustes. No te voy a hablar de los muertos corporales. Pero los muertos
espirituales sí que te deberían preocupar. Cuando estás espiritualmente muerto
?
Cuando
te has cerrado a Dios, cuando has rechazado la vida Divina que Cristo te ha
brindado, cuando te has dejado enfriar por el pecado grave, cuando, en una
palabra, has rechazado la fe, en ese
momento estás muerto espiritualmente.