Esta es una de las incontables
historias extraordinarias de favores concedidos por el Señor de los Milagros, cuya
imagen se encuentra ubicada en la Basílica de Buga, en el departamento del
Valle del Cauca en Colombia.
En la historia de
origen popular, se dice que la imagen del Crucificado se veneraba en la
población de Buga desde hacía varios años, y que, en 1774, dos viajeros que
parecían ser Comerciantes, procedentes de Buga, arribaron al municipio de San
Pedro, de los Milagros, con una hermosa escultura de Cristo en la Cruz, y la
expusieron para que fuera venerada. Poco tiempo después, y ante el fervor de la
población, la ofrecieron en venta, pero el precio que podían pagar era inferior,
a lo que pedían los Comerciantes, por lo que ellos decidieron retirarla y
partir de viaje nuevamente. Poco después de irse, en el lugar denominado Morro
Negro, el hombre que llevaba la imagen comenzó a sentir cada vez, una carga más
pesada, que se hizo insostenible y finalmente tuvo que detenerse. Después ni
entre cinco personas pudieron levantarla. Al verse rendidos decidieron regresar,
y oh sorpresa la imagen se alivianó.
Al enterarse el pueblo,
salieron a recibirla con honores, y los vendedores cerraron el negocio por el
precio que les habían ofrecido inicialmente.
En esta oportunidad
conoceremos el testimonio de Einer Chayanne Yanquen, de profesión Auxiliar de
ingeniería, de alta y media tensión, y un hombre trabajador. La historia
comienza en el año 2020 cuando aún no habían llegado a Colombia las vacunas
contra el COVID 19, y en una noche lluviosa, después de regresar de un viaje en
moto, Einer comenzó a sentir dificultad para respirar, fiebre, escalofríos, tos
y muchos de los signos y síntomas del COVID-19. Finalmente perdió el
conocimiento y despertó en la Unidad de Cuidados Intensivos de una Clínica
local.
Duró en UCI, en peligro
de muerte, durante dos meses, 17 días, y con una situación económica difícil
por encontrarse desempleado en ese momento.
En una oración de
corazón, le pidió al Milagroso de Buga, diciendo: “Padrecito dame salud, y ayúdame
con trabajo, no me des nada regalado, ni prestado, y yo voy allá, y te doy todo
lo que tenga en los bolsillos”
Los milagros sucedieron,
y superaron todas las expectativas. Se recuperó de manera vertiginosa, pese a
que tenía un pulmón bastante comprometido, según el resultado de la biopsia.
Inesperadamente, salió un trabajo que le permitió comprar su casita, cambiar su
moto, y lograr algunos ahorros.
Mas adelante viajó a
Buga con el fin de cumplir su promesa al Señor de los Milagros. Cuando iba de camino
hacia la iglesia, se detuvo en un cajero con el fin de hacer un retiro en
efectivo para gastos, y luego siguió con dirección a la Basílica. Quiso hacer
una ofrenda, y entregó todo lo que tenía en los bolsillos, fue después cuando
recordó que también había prometido que vaciaría los bolsillos.
Dios verdaderamente nos
ama, es bello, poderoso y misericordioso. Su tiempo es perfecto.
Recibí este testimonio
de Chayanne en marzo de 2023.