jueves, 28 de febrero de 2019

VIVIENDO LA RIQUEZA ESPIRITUAL EN LA POBREZA MATERIAL


La llamada del Señor, es excepcional. A cada uno nos llama de una manera especial y única. Nos regala  diferentes carismas, y una misión en nuestra vida. A todos nos llama en el amor, para que seamos felices, y también podamos irradiar esa luz de esperanza en el entorno.

La Hermana María Teresa Cuervo Buitrago, ha sido una hermana de la pobreza. Respondió, a la llamada de Dios, sirviéndoles a los pobres. Aunque han pasado tantos años, sabe que merece pasar la vida en ello. En esta oportunidad quiero compartirles sobre este testimonio.

Ella Pertenece a la Congregación religiosa “Carmelitas de la Caridad de Vedruna” . Es la segunda de 8 hermanos. Creció en un hogar como ella misma dice, “de fe tradicionalista”. Su Padre los días sábados les explicaba a los niños ingeniosamente mediante juegos la liturgia del domingo, y la historia sagrada. Esto se fue grabando en el corazón de sus hijos, y en especial en la pequeña María Teresa, por cuanto como ella misma lo expresa: “ fue enriqueciendo y alimentando algo que tú sabes que hay dentro de ti”. Se oraba en familia, y se compartía muy bien. 

Sus Padres Jorge, y Marujita les enseñaron a sus hijos la religiosidad popular. A los 5 años uno de sus pasatiempos preferido, era jugar a ser monja. A los 15 años sentía que el señor la llamaba, y  comenzó a meditar sobre su vocación.  Piensa que la vocación es una llamada de amor y una respuesta de amor.

Estudió con las Salesianas. Entre los 16 y 17 años de edad, ya ejercía como catequista. Tuvo un noviazgo de adolescente, pero manifiesta que “la vocación es descubrir un amor mayor, que hace renunciar a cualquier otro amor”.

Cuando tenía 18 años trabajaba como docente en el colegio de la Comunidad a la que pertenece. El colegio se cerró, para dedicarse a trabajar con los más pobres de los pobres. Y ella pasó a laborar con el colegio Nuestra Señora de la Enseñanza, de la compañía de María. Posteriormente, María Teresa da el paso definitivo e ingresa a las “Carmelitas de la caridad de Vedruna”. Dice que “el pobre generalmente, enseña, y es solidario”. 

Cuando le pregunto que hace actualmente, me responde con modestia, que presta el servicio de coordinar y animar la vida en misión, de las hermanas Vedruna, en América, junto con 2 hermanas más. Es decir a la fecha, la Hermanita María T. Es la Provincial para el Continente Americano, de su Comunidad. Están en 12 Países.

En éste momento se encuentra radicada en Lima (Perú). La conocí en Bogotá, el 8 de enero y su testimonio lo recibí de ella el 17 de enero de 2019. 

Entre sus recuerdos guarda, cuando estaba en Bogotá, y llamaron de la Conferencia de religiosos de Colombia “CRC”  para apoyar  Armero, en el momento en que sucedió la tragedia. Las Comunidades que se apuntaron, se turnaban, para prestar de manera permanente el servicio. Un trabajo fundamental en esos momentos, el de  la “ESCUCHA”. Era una realidad muy dura. 

De las cosas que la impactaron como ella misma lo expresa: “fue el fuerte contexto de muerte  y el permanente y penetrante olor de las carpas de plástico”. Comenta que una mamá que había perdido a su hijo, diariamente se sentaba cerca a la zanja que dividía los 2 grupos de carpas, con la ilusión de ver a su hijo en el agua, y que un día pasara por allí.

Otro de los recuerdos, que guarda en su corazón, es cuando estaba de Directora de la escuela Fe y Alegría, en el barrio La Libertad en Medellín. Conoció a Johan, un niño de aproximadamente 10 años de edad, muy inteligente, hiperactivo y travieso. Se alimentaba de las basuras. La hermanita María T. cuando el niño iba a los comedores se aseguraba que le dieran doble ración. El niño le tenía un afecto especial y ella también a él. Le hizo regalos que sacaba de la basura, y cuidadosamente los limpiaba y se los llevaba con todo cariño. En una ocasión le llevó un cinturón muy hermoso, en otra, ganchos y otros detalles. Ella intentaba continuamente, que lo aceptaran en la escuela, y le hacía prometer que estaría juicioso. El niño lo conseguía por algún tiempo, pero después nuevamente venían las quejas de los profesores y lo sacaban de las clases. Finalmente a Johan lo suspendieron, y se quedó sin estudio.

Después de esto, el niño la buscaba, pero ella no lo atendía, le decía que estaba molesta con él. Una tarde le habló desde la puerta diciéndole: “Hermanita, tu siempre nos has enseñado que Jesús todo lo perdona, pero tú no me estás perdonando a mí”.  Ella salió corriendo y se abrazaron.

Tiempo después, en uno de sus viajes, cuando estaba en Roma, en el equipo general, recibió un correo en el que le informaban, que el niño había muerto de una infección. Johan tenía para entonces 17 años.  

La hermana María Teresa, comenta, que es feliz en lo que hace, y  se siente realizada en muchos aspectos. Entiende que todos los días es necesario alimentar la vocación, con la Eucaristía, oración, la palabra de Dios, el servicio a la gente, las relaciones comunitarias, y participación en la vida de la Comunidad Cristiana. 

Para finalizar, es importante entender, que en la respuesta a la llamada del amor, nuestro mayor esfuerzo consiste, solamente en tomar la decisión de permanecer en El. Comprender que sino, nos separamos del amor de Dios en el camino de la vida, su mano fuerte y poderosa, nos sostendrá siempre. Hasta el último paso por la tierra, y en el primero hacia la eternidad. Dios nunca falla.

DIOS SIEMPRE ESTA AHI

En esta ocasión nos ha compartido su testimonio Marcela, Comunicadora Social, Periodista, con dos especializaciones y una Maestría en Comuni...