Apreciado Lector, Quiero compartirte en ésta oportunidad el capitulo 33 del libro titulado “EL AMOR DE MI DIOSITO”, escrito por Monseñor Luis Augusto Castro (Q;P;D).
CAPITULO TREINTA Y TRES
Yo sería feliz si supiera hablar inglés». Así se expresaba Magaly, una niña que todavía estaba terminando su escuela primaria.
La verdad es que no es deseo solamente de ella. Mucha gente quiere aprender a hablar inglés. Lo necesita para estudiar, lo necesita para viajar, lo necesita para trabajar. Más de uno se sentiría feliz hablando esa lengua. Tal vez tú también dices lo mismo.
Pues, quiero colaborarte en esa felicidad. El curso va a empezar. Matricúlate ya. ¿Qué tal si empezamos con una pequeña lección?
Ya que dices, como otros, que te sentirías feliz hablando inglés, pues empecemos por ahí. ¿Cómo se dice en inglés felicidad?
Facilísimo. Basta que uses tres sencillas letras: JOY y pronuncies la jota como la Y de Yo.
No sé qué tan feliz te sientas aprendiendo esta palabra. Dudo que después de ello, puedas decir que verdaderamente has descubierto la felicidad,
Pero tal vez esa palabra sí te puede ayudar a encontrar una felicidad de verdad.
Mira que esa palabra JOY está compuesta de tres letras.
La primera es la J.
La segunda es la O.
La tercera es la Y.
Y aquí está todo el secreto de la felicidad, de la verdadera felicidad. Se trata de que conserves la primera letra siempre de primera y nunca de segunda Y se trata de que conserves la segunda letra siempre de segunda y nunca ni de primera ni de tercera Y se trata de que conserves la tercera letra siempre de tercera .
Pero reconozco que aún no sabes de que diablos estoy hablando. Pues de ningún diablo. Volvamos sobre las tres letras: La primera es la J es el comienzo de JESUS La segunda es la O y es el comienzo de OTROS La tercera es la Y y es el comienzo de YO.
¿Quieres lograr la verdadera felicidad? Pues ahí está. Conserva siempre este orden y no te separes de él. Deja que Jesús sea siempre el primero en tu vida. Deja siempre que los otros sean lo segundo en tu vida. Deja siempre que tú seas el tercero en tu vida. Aquí está todo el secreto de la felicidad.
Pero que sea el mismísimo Jesús a ofrecerte el secreto. Es el secreto del amor, pero de un amor que tiene un primero, un segundo y un tercer lugar:
<<Amar a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas>> es el primer mandamiento y debe ocupar el primer lugar.
Amar al prójimo es el segundo mandamiento y debe ocupar el segundo lugar.
Amarse a sí mismo es el tercer mandamiento y debe ocupar el tercer lugar.
Hoy se busca cambiar este orden para colocar el amor a sí mismo en el primer lugar. El amor a los otros en el segundo lugar y el amor a Dios en el tercer lugar o en ningún lugar.
Tú quédate con la verdadera alegría, esa que te recuerda la palabra alegría en Inglés, JOY y que te recuerda que primero en tu vida debe estar JESÚS, luego los OTROS, es decir el prójimo y en fin está tu YO.
Empieza con Dios. Este es el orden de la realidad. El es el absoluto, el fin último, el Señor, no lo puedes reducir a un simple medio para responder a las necesidades de los demás o para responderte a ti mismo.
No apliques
en tu vida eso de que Primero Yo, segundo Yo, tercero Yo. Solo encontrarás
amargura y desgracia. Aplica más bien eso de Primero Jesús el Señor, segundo
los otros, tercero Yo. Entonces encontrarás alegría, felicidad, ¡JOY!