domingo, 31 de mayo de 2020

UN ANGEL EN CUARENTENA

Apreciado Lector, en ésta oportunidad quiero compartirle lo que le sucedió a Esperanza Puentes, en este año 2020, durante el confinamiento por el Covid-19. Comienzo por decir que es ingeniera industrial, trabaja con una entidad del Estado y por circunstancias puntuales, quedó sola en su apartamento para pasar estos días de cuarentena por la pandemia. 

Vive en el piso alto, de un edificio al norte de la Ciudad. Conoció por la ventana a María Teresa, una hermosa niña de 5 años que estaba en la terraza del primer piso, del edificio contiguo, a quien para esta oportunidad le diremos Marité. Desde lejos se hicieron amigas, y también nació una cierta amistad y comunicación con los Padres de la niña.

Marité es muy alegre y divertida, su actividad predilecta es rezar el Rosario, rezar la Coronilla de la Divina Misericordia, escuchar de Dios, cantar, danzar para El y hablar de Él. Algo muy especial para una niña de su edad. Entre sus hobbies está bañarse en una piscina que le compraron, disfruta también almorzar en la terraza, de vez en cuando, le pide a Esperanza que la acompañe. También a veces de manera virtual se unen en oración con otras niñas y ocasionalmente las acompañan sus Padres.

No se ha dado un encuentro personal, la conversación ha sido a distancia, y pienso que gran parte de los diálogos intercambiados, han sido escuchados por varios de los Residentes de los dos edificios.

Podría decirse que es una bendición para Esperanza, porque en estos días tan difíciles y de encerramiento, encontró un ángel al lado, alegrándole los días, motivándola a la oración, y a la comunicación continua con el Dios invisible. Y para Marité porque ha llegado una amiga muy particular, con la cual se siente a gusto, puede orar, y compartir muchas cosas nuevas, sin salir de su casa.

Jesús amaba y acogía tiernamente a los niños, lo encontramos en el Evangelio de Marcos 10, 13-16 cuando nos dice: “Le presentaban unos niños para que los tocara; pero los Discípulos les reprendían. Más Jesús, al ver esto, se enfadó y les dijo: “Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis, porque de los que son como estos es el Reino de Dios. Yo les aseguro:  el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él”. Y abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos”.   

A veces de manera inesperada, sin ni siquiera pensarlo, Dios nos deja sentir la proximidad de sus ángeles, para recordarnos su amor y su compañía en nuestro caminar. Nos habla en diferentes y múltiples formas. Siempre está con nosotros, nunca nos abandona, es bello, puro, y misericordioso.




DIOS SIEMPRE ESTA AHI

En esta ocasión nos ha compartido su testimonio Marcela, Comunicadora Social, Periodista, con dos especializaciones y una Maestría en Comuni...