Los milagros provienen solo
de Dios, y cuando ocurren en la enfermedad, ninguna explicación científica o de
racionalidad tiene cabida. La ciencia muestra el borde inherente y natural de
su límite y es cuando vemos que la oración no es visible pero es poderosa y
actuante.
Un viernes en la tarde del
mes de junio conocí a Miguel y a su esposa Leticia, 40 años de matrimonio y 3
hijos. Visité su casa para escuchar su “TESTIMONIO
DE FE AMOR Y VIDA, UN MILAGRO VIVIENTE” como lo manifestaron en una
presentación que le hicieron. Hijo de familia Católica, vivía sin más intereses
espirituales que el de asistir a la Misa
dominical, únicamente por un cumpli- miento.
Siendo Dios, como el mismo lo dice, una palabra más en su existencia. Su vida
laboral transcurrió en la famosa cadena de almacenes Carulla, donde comenzó
como empacador y fue ascendiendo hasta ser Jefe de Distrito. Viajaba de
manera frecuente, lo cual le resultaba agradable y muy cómodo.
A partir de cierta época de
su vida, las experiencias de tocar el umbral de la muerte, sucedieron de manera
reiterativa; tal es el caso cuando fue declarado paciente terminal, también
cuando tuvo diagnóstico de muerte súbita, y por sugerencia de muchos, su
familia se despidió de él en su lecho agonizante.
En el año de 1990, se salvó
de morir un sábado por la tarde, cuando estalló un carro-bomba en el barrio
Niza, justo en el mismo lugar donde el estacionaba su carro. Los medios de
comunicación, informaron sobre la explosión en Bogotá de 2 carros bombas en los barrios QUIRIGUA y NIZA,
en la que murieron 5 niños, 21 adultos, quedando 81 heridos. Ese día Miguel no asistió
a su trabajo por una incapacidad laboral de 2 días.
A los 28 años de edad, le
diagnosticaron una enfermedad congénita progresiva y degenerativa denominada :
“RIÑONES POLI QUÍSTICOS”, en la que la
ciencia no cuenta con remedios ni medicamentos para su tratamiento, por lo cual
únicamente le restringieron alimentos y actividades físicas. Transcurrieron 17 años
en idas y venidas en citas médicas y de controles. Durante los 5 años siguientes, el mal avanzó vertiginosamente,
y el Especialista lo diagnosticó como “paciente terminal “, con dos opciones:
la primera entraría a diálisis, tenía el recuerdo de su hermana mayor fallecida
en diálisis, y la otra opción sería la de un posible trasplante. Ésta última bastante
difícil, primero por su tipo de sangre “O” negativo y segundo por las largas
filas de espera que se tenían. En esos momentos inciertos y difíciles de su
vida, contra todo pronóstico, Miguel decide aceptar las bendiciones de Dios, y abrirle
la puerta de su corazón. De esta manera inicia con humildad y fe el camino de
la oración junto con su familia y con la mediación de la Reina del Cielo. Le entrega
al Dios bueno su pasado, su enfermedad, su dolorosa situación de salud, y le suplica su
conversión. Comienza a asistir diariamente a Misa a las 12 m, posteriormente la
hora de las 12 marcó sucesos importantes. En la Iglesia el domingo 7 de junio
en la Misa de las 12 m, con su familia le pidió al Señor una nueva oportunidad de
vida, y el lunes 20 de octubre de 2008 a las 3 de la mañana, los llamaron del
Grupo de trasplantes de Sanitas, para decirles que un joven de 25 años que
había fallecido en un accidente de moto, era su donante. Se comenzaron los
preparativos, y posteriormente en la Clínica todo transcurrió con éxito, tanto
la cirugía, como la recuperación. Actualmente el funcionamiento renal es como
si trabajaran los 2 riñones. Durante el proceso, el amor y la Misericordia de
Dios se manifestaron de manera permanente. En la Iglesia, antes de la cirugía,
recibió las bendiciones y oraciones del Padre Carlos Alberto, también contó con
las intercesiones de la Comunidad y Grupos Parroquiales, de las Religiosas de
la Sabiduría, de la familia, los amigos, conocidos, allegados y desconocidos.
Cuando ingresó a la Clínica
para la cirugía, fue maravilloso ver la amabilidad y acogida de todo el equipo
de trasplante de Sanitas. Al anestesiólogo lo vio a las 12 del día, y sintió la
presencia del Señor de una manera directa, en la mirada, en la voz y en sus
palabras. Entonces se confió en las manos amorosas de Dios, y ya una vez
anestesiado, se durmió en la sala quirúrgica. La Operación duró de 4 a 5 horas
aproximadamente. COMENTA ÉL QUE UNA VEZ EFECTUADO EL TRASPLANTE A LOS 3 DÍAS
SALIÓ DE LA CLÍNICA, SIN DOLOR NI MALESTAR Y CON UNA VIDA RENOVADA A NIVEL
ESPIRITUAL, FÍSICO Y MENTAL.
El 13 de marzo del año 2013,
Miguel siente un malestar inusual, desconcertante, a punto de desmayarse. Menciona
como recuerdo grato y agradable, que ese mismo día el mundo conocía, el
nombramiento del Sucesor del Papa Emérito Benedicto XVI, el Papa Francisco. Se
fue a su casa, con la idea que se le pasaría pronto, pero no fue así, por
cuanto a las 4 de la mañana del siguiente día, tuvieron que salir de urgencia para
la Clínica. En esos momentos, él pensaba que había llegado su partida, y se
mantenía en oración. Lo ingresaron con urgencia al área de reanimación, y el
personal médico, estaba sorprendido por la sintomatología que presentaba de
paro cardiaco, porque Miguel no sufría del corazón, y de 14 días que duró
hospitalizado, permaneció 11 días, con los ojos cerrados. Según el
pronunciamiento médico, todo sucedió, por un medicamento que al chocar con un
inmunosupresor producía las arritmias. Es un caso que solo se había presentado
una vez en el mundo, en África, y ahora él era el segundo. Para la mayoría de las
personas que estuvieron cerca, fue evidente que el sobrevivir de Miguel fue
claramente un milagro; sin explicación médica, le hicieron más de 20 choques, y
una persona según se escuchaba no resiste más de 5. Inicialmente se optaba por
realizar un trasplante prioritario de corazón, pero no fue necesario. Tuvo tormenta
arrítmica, (toda clase de arritmias conocidas) que por bondad de Dios, no le causaron un daño Cerebral irreversible, o la pérdida del riñón.
Cuando todos corrían para
salvar su vida, Miguel vivía una experiencia en los sueños, lo cual para
algunos, podría ubicarse como el tránsito por el famoso “TUNEL DE LA MUERTE”, sobre
lo que leemos y vemos en los medios de comunicación físicos y digitales. En
diferentes partes del mundo, muestran casos de personas excepcionales que lo
han vivido, y que en oportunidades, al narrar sus
experiencias en las Clínicas, el personal médico lo define como:
“alucinaciones”. Otros lo consideran como un viaje al más allá, otros como
fenómenos parasicológicos, y muchos otros, como lo anterior, pero adicionalmente,
se considera de algunos sueños, que son una forma de comunicación Divina y son mensajes
de Dios.
Cuando comienzan los sueños
de Miguel, él se veía en un lugar paradisiaco en el que vio en detalle toda su
vida. Después fue guiado a un sitio montañoso de pobreza, un mundo de opresión, soledad y
lamento permanente, por alguien a quien no le vio el rostro.
El sábado, le comentan que despertó
y comió, pero él no lo recuerda. Posteriormente
entró en un sueño, en el que vio un salón agradable y bellamente decorado,
había niños que le produjeron gran alegría,
y le dijeron que esperaban a la Virgen. El salió del salón a recorrer un
sendero, en el que encontró un aviso en
un canasto que decía: “Que ha pasado con el mercado”, y vino a su memoria, que había
dejado de dar mercado a los pobres. Más adelante, con una bicicleta que
encontró, recordó varias de las bicicletas de su casa, de las cuales pensó que podría
compartir una. Después se vio feliz subiendo a un cielo azul, cuando miraba
hacia abajo, veía a su familia, al personal médico, y otras gentes que le
pedían que no se fuera.
El día que tuvo más
arritmias, en otro sueño, notó una pantalla negra, de la que salía una voz
tenebrosa, con imágenes que producían temor, pero que desaparecían, dice, que oyó la voz del
maligno, y al final una voz que decía: “ese por aquí vuelve”.
Mientras los médicos
consideraban la posibilidad de un trasplante de corazón, e investigaban
exhaustivamente cada uno de los medicamentos que tomaba, él en el sueño oraba
de corazón. Vio a la Virgen incrustada en una peña sonriente y con los brazos
abiertos, también la sagrada familia, invocó a los Arcángeles, especialmente a
San Miguel, para que lo defendiera.
Ve una niña con unos libros
y tiene abiertos los Salmos 90, 91 y 92, pasa y luego desaparece. En el sueño
reflexionaba, como el Señor Jesucristo vive en lo más íntimo de nosotros, y de
El viene la felicidad, pero nosotros tratamos de buscarla fuera. Vivió un
encuentro personal con Jesucristo, Dios le reveló su amor, y sintió su mano
sanadora. Vio su presencia durante todo
el viaje, lo vio con los brazos abiertos, tuvo imágenes de verlo bajar de la
Cruz, vencer a Satanás y fortalecerlo para que lo venciera. Lo recuerda con un
traje blanco caminando por una montaña hacia arriba. Dice que Dios cree más en
nosotros, que nosotros, en nosotros mismos. Recuerda imágenes de un camino, que
viene del Cielo, en forma de escalera. Bajan Sacerdotes amigos que se detienen,
y detrás viene el Padre Rafael García Herreros, acompañado de monaguillos
vestidos de blanco, que estaban cantando a la Virgen. Llegan a un altiplano,
donde esperan muchas personas. Se inicia una Eucaristía en la que el Padre
invita a todos a orar por Miguel, y les dice que lo conocía, que en algún
momento le había colaborado mucho para su obra, que era caritativo, que no era
el momento de morir y le ayudó a hacer nuevamente un recorrido por su vida.
Un jueves en la tarde, encontraron
el origen de su enfermedad, ordenaron
retirar el tubo ET, y con marcapasos y medicamentos le controlaban las
arritmias, lo comenzaron a alimentar vía intravenosa, finalmente lo despiertan,
pero no recuerda nada, no coordina, no sabe qué pasa, y no logran regresarlo a
la realidad.
El lunes, un Sacerdote amigo,
le impuso los Santos óleos, se sintió aliviado y con más fuerza y vio en la
habitación de la Clínica muchas almas
con velas encendidas que le contaban porque sufrían, él les prometió que
iba a orar mucho por ellas. Una anciana vestida de bata blanca le miraba y
permanecía parada a los pies de la cama, todas fueron saliendo por la ventana
de la habitación, ubicada en el séptimo piso de la Clínica. En esos momentos su
hija mayor se encontraba allí, y él le pidió que les diera agua. Liliana le
comenta después a su familia los toques que escuchó en la ventana y el temor
que ello le causó.
Y del umbral de la muerte Miguel
Gutiérrez regresó. Hoy continúa con su esposa Leticia en su casa, con una
relación matrimonial fortalecida en lo emocional, pero sobre todo en la fe. Se
encuentra rodeado del amor de sus hijos, nietos, familia y amigos, y comenta
que esta experiencia le ha enseñado a ACEPTAR LA VOLUNTAD DE DIOS, A NUNCA
PERDER LA ESPERANZA EN EL Y A CREER EN SU TIEMPO.