jueves, 31 de agosto de 2017

DEL UMBRAL DE LA MUERTE MIGUEL GUTIERREZ REGRESA, UNA VIDA EN FE


Los milagros provienen solo de Dios, y cuando ocurren en la enfermedad, ninguna explicación científica o de racionalidad tiene cabida. La ciencia muestra el borde inherente y natural de su límite y es cuando vemos que la oración no es visible pero es poderosa y actuante.

Un viernes en la tarde del mes de junio conocí a Miguel y a su esposa Leticia, 40 años de matrimonio y 3 hijos. Visité  su casa para escuchar su “TESTIMONIO DE FE AMOR Y VIDA, UN MILAGRO VIVIENTE” como lo manifestaron en una presentación que le hicieron. Hijo de familia Católica, vivía sin más intereses espirituales  que el de asistir a la Misa dominical,  únicamente por un cumpli- miento. Siendo Dios, como el mismo lo dice, una palabra más en su existencia. Su vida laboral transcurrió en la famosa cadena de almacenes Carulla, donde comenzó como empacador y fue ascendiendo hasta ser Jefe de Distrito.  Viajaba de  manera frecuente, lo cual le resultaba agradable y muy cómodo.  

A partir de cierta época de su vida, las experiencias de tocar el umbral de la muerte, sucedieron de manera reiterativa; tal es el caso cuando fue declarado paciente terminal, también cuando tuvo diagnóstico de muerte súbita, y por sugerencia de muchos, su familia se despidió de él en su lecho agonizante.

En el año de 1990, se salvó de morir un sábado por la tarde, cuando estalló un carro-bomba en el barrio Niza, justo en el mismo lugar donde el estacionaba su carro. Los medios de comunicación, informaron sobre la explosión en Bogotá de 2  carros bombas en los barrios QUIRIGUA y NIZA, en la que murieron 5 niños, 21 adultos, quedando 81 heridos. Ese día Miguel no asistió a su trabajo por una incapacidad laboral de 2 días.

A los 28 años de edad, le diagnosticaron una enfermedad congénita progresiva y degenerativa denominada : “RIÑONES POLI QUÍSTICOS”,  en la que la ciencia no cuenta con remedios ni medicamentos para su tratamiento, por lo cual únicamente le restringieron alimentos y actividades físicas. Transcurrieron 17 años en idas y venidas en citas médicas y de controles. Durante  los 5 años siguientes, el mal avanzó vertiginosamente, y el Especialista lo diagnosticó como “paciente terminal “, con dos opciones: la primera entraría a diálisis, tenía el recuerdo de su hermana mayor fallecida en diálisis, y la otra opción sería la de un posible trasplante. Ésta última bastante difícil, primero por su tipo de sangre “O” negativo y segundo por las largas filas de espera que se tenían. En esos momentos inciertos y difíciles de su vida, contra todo pronóstico, Miguel decide aceptar las bendiciones de Dios, y abrirle la puerta de su corazón. De esta manera inicia con humildad y fe el camino de la oración junto con su familia y con la mediación de la Reina del Cielo. Le entrega al Dios bueno su pasado, su enfermedad,  su dolorosa situación de salud, y le suplica su conversión. Comienza a asistir diariamente a Misa a las 12 m, posteriormente la hora de las 12 marcó sucesos importantes. En la Iglesia el domingo 7 de junio en la Misa de las 12 m, con su familia le pidió al Señor una nueva oportunidad de vida, y el lunes 20 de octubre de 2008 a las 3 de la mañana, los llamaron del Grupo de trasplantes de Sanitas, para decirles que un joven de 25 años que había fallecido en un accidente de moto, era su donante. Se comenzaron los preparativos, y posteriormente en la Clínica todo transcurrió con éxito, tanto la cirugía, como la recuperación. Actualmente el funcionamiento renal es como si trabajaran los 2 riñones. Durante el proceso, el amor y la Misericordia de Dios se manifestaron de manera permanente. En la Iglesia, antes de la cirugía, recibió las bendiciones y oraciones del Padre Carlos Alberto, también contó con las intercesiones de la Comunidad y Grupos Parroquiales, de las Religiosas de la Sabiduría, de la familia, los amigos, conocidos, allegados y desconocidos.

Cuando ingresó a la Clínica para la cirugía, fue maravilloso ver la amabilidad y acogida de todo el equipo de trasplante de Sanitas. Al anestesiólogo lo vio a las 12 del día, y sintió la presencia del Señor de una manera directa, en la mirada, en la voz y en sus palabras. Entonces se confió en las manos amorosas de Dios, y ya una vez anestesiado, se durmió en la sala quirúrgica. La Operación duró de 4 a 5 horas aproximadamente. COMENTA ÉL QUE UNA VEZ EFECTUADO EL TRASPLANTE A LOS 3 DÍAS SALIÓ DE LA CLÍNICA, SIN DOLOR NI MALESTAR Y CON UNA VIDA RENOVADA A NIVEL ESPIRITUAL, FÍSICO Y MENTAL.

El 13 de marzo del año 2013, Miguel siente un malestar inusual, desconcertante, a punto de desmayarse. Menciona como recuerdo grato y agradable, que ese mismo día el mundo conocía, el nombramiento del Sucesor del Papa Emérito Benedicto XVI, el Papa Francisco. Se fue a su casa, con la idea que se le pasaría pronto, pero no fue así, por cuanto a las 4 de la mañana del siguiente día, tuvieron que salir de urgencia para la Clínica. En esos momentos, él pensaba que había llegado su partida, y se mantenía en oración. Lo ingresaron con urgencia al área de reanimación, y el personal médico, estaba sorprendido por la sintomatología que presentaba de paro cardiaco, porque Miguel no sufría del corazón, y de 14 días que duró hospitalizado, permaneció 11 días, con los ojos cerrados. Según el pronunciamiento médico, todo sucedió, por un medicamento que al chocar con un inmunosupresor producía las arritmias. Es un caso que solo se había presentado una vez en el mundo,  en África,  y ahora  él era el segundo. Para la mayoría de las personas que estuvieron cerca, fue evidente que el sobrevivir de Miguel fue claramente un milagro; sin explicación médica, le hicieron más de 20 choques, y una persona según se escuchaba no resiste más de 5. Inicialmente se optaba por realizar un trasplante prioritario de corazón, pero no fue necesario. Tuvo  tormenta  arrítmica, (toda clase de arritmias conocidas)  que por bondad de Dios,  no le causaron un daño Cerebral  irreversible, o la pérdida del riñón.
Cuando todos corrían para salvar su vida, Miguel vivía una experiencia en los sueños, lo cual para algunos, podría ubicarse como el tránsito por el famoso “TUNEL DE LA MUERTE”, sobre lo que leemos y vemos en los medios de comunicación físicos y digitales. En diferentes partes del mundo, muestran casos de personas excepcionales que lo han vivido,  y  que en oportunidades, al narrar sus experiencias en las Clínicas, el personal médico lo define como: “alucinaciones”. Otros lo consideran como un viaje al más allá, otros como fenómenos parasicológicos, y muchos otros, como lo anterior, pero adicionalmente, se considera de algunos sueños, que son una forma de comunicación Divina y son mensajes de Dios.

Cuando comienzan los sueños de Miguel, él se veía en un lugar paradisiaco en el que vio en detalle toda su vida. Después fue guiado a un sitio montañoso de  pobreza, un mundo de opresión, soledad y lamento permanente, por alguien a quien no le vio el rostro.

El sábado, le comentan que despertó y comió, pero él no lo recuerda.  Posteriormente entró en un sueño, en el que vio un salón agradable y bellamente decorado, había  niños que le produjeron gran alegría, y le dijeron que esperaban a la Virgen. El salió del salón a recorrer un sendero, en el que  encontró un aviso en un canasto que decía: “Que ha pasado con el mercado”, y vino a su memoria, que había dejado de dar mercado a los pobres. Más adelante, con una bicicleta que encontró, recordó varias de las bicicletas de su casa, de las cuales pensó que podría compartir una. Después se vio feliz subiendo a un cielo azul, cuando miraba hacia abajo, veía a su familia, al personal médico, y otras gentes que le pedían que no se fuera.

El día que tuvo más arritmias, en otro sueño, notó una pantalla negra, de la que salía una voz tenebrosa, con imágenes que producían temor, pero que  desaparecían, dice, que oyó la voz del maligno, y al final una voz que decía: “ese por aquí vuelve”.
Mientras los médicos consideraban la posibilidad de un trasplante de corazón, e investigaban exhaustivamente cada uno de los medicamentos que tomaba, él en el sueño oraba de corazón. Vio a la Virgen incrustada en una peña sonriente y con los brazos abiertos, también la sagrada familia, invocó a los Arcángeles, especialmente a San Miguel, para que lo defendiera.

Ve una niña con unos libros y tiene abiertos los Salmos 90, 91 y 92, pasa y luego desaparece. En el sueño reflexionaba, como el Señor Jesucristo vive en lo más íntimo de nosotros, y de El viene la felicidad, pero nosotros tratamos de buscarla fuera. Vivió un encuentro personal con Jesucristo, Dios le reveló su amor, y sintió su mano sanadora. Vio  su presencia durante todo el viaje, lo vio con los brazos abiertos, tuvo imágenes de verlo bajar de la Cruz, vencer a Satanás y fortalecerlo para que lo venciera. Lo recuerda con un traje blanco caminando por una montaña hacia arriba. Dice que Dios cree más en nosotros, que nosotros, en nosotros mismos. Recuerda imágenes de un camino, que viene del Cielo, en forma de escalera. Bajan Sacerdotes amigos que se detienen, y detrás viene el Padre Rafael García Herreros, acompañado de monaguillos vestidos de blanco, que estaban cantando a la Virgen. Llegan a un altiplano, donde esperan muchas personas. Se inicia una Eucaristía en la que el Padre invita a todos a orar por Miguel, y les dice que lo conocía, que en algún momento le había colaborado mucho para su obra, que era caritativo, que no era el momento de morir y le ayudó a hacer nuevamente un recorrido por su vida.

Un jueves en la tarde, encontraron el origen de su enfermedad,  ordenaron retirar el tubo ET, y con marcapasos y medicamentos le controlaban las arritmias, lo comenzaron a alimentar vía intravenosa, finalmente lo despiertan, pero no recuerda nada, no coordina, no sabe qué pasa, y no logran regresarlo a la realidad.

El lunes, un Sacerdote amigo, le impuso los Santos óleos, se sintió aliviado y con más fuerza y vio en la habitación de la Clínica muchas almas  con velas encendidas que le contaban porque sufrían, él les prometió que iba a orar mucho por ellas. Una anciana vestida de bata blanca le miraba y permanecía parada a los pies de la cama, todas fueron saliendo por la ventana de la habitación, ubicada en el séptimo piso de la Clínica. En esos momentos su hija mayor se encontraba allí, y él le pidió que les diera agua. Liliana le comenta después a su familia los toques que escuchó en la ventana y el temor que ello le causó.


Y del umbral de la muerte Miguel Gutiérrez regresó. Hoy continúa con su esposa Leticia en su casa, con una relación matrimonial fortalecida en lo emocional, pero sobre todo en la fe. Se encuentra rodeado del amor de sus hijos, nietos, familia y amigos, y comenta que esta experiencia le ha enseñado a ACEPTAR LA VOLUNTAD DE DIOS, A NUNCA PERDER LA ESPERANZA EN EL Y A CREER EN SU TIEMPO. 

DIOS SIEMPRE ESTA AHI

En esta ocasión nos ha compartido su testimonio Marcela, Comunicadora Social, Periodista, con dos especializaciones y una Maestría en Comuni...