lunes, 30 de septiembre de 2019

ADULTERIO


Los nombres utilizados en ésta historia son seudónimos, a petición de la protagonista. Josué y Belén se conocieron desde la adolescencia, y eran amigos nada  más. El llevaba una relación de 5 años aproximadamente, y Belén tenía un poco menos de tiempo. De pronto se hicieron novios, y a los 10 meses decidieron casarse por lo Católico, en una linda Capilla, en Ceremonia familiar,  enamorados y muy animados para formar un hogar. Los dos venían de familias Católicas, y ellos también lo eran.

Sobre Josué, ella comenta que era cariñoso, juicioso, no tomaba, no fumaba, no había irrespeto, y ella siempre le decía: “eres mi regalo de todos los días”

Al comienzo no podían tener hijos, pero los bebés llegaron a su tiempo. Tuvieron un niño, y una niña, que hoy están casados y son profesionales destacados en su campo.

A los 12 años de matrimonio, las cosas cambiaron de manera sorprendente. El inicia una relación clandestina, que mantuvo durante 23 años.

Belén se enteró porque en una oportunidad, él habló por teléfono con alguien antes de salir a trabajar. Pero después de marcharse, Belén levantó la bocina, y marcó al número, con la sorpresa de que al otro lado de la línea le respondió un niño que le contó que Josué era su papá. Consiguió toda la información que necesitaba, hasta con la dirección donde vivían. No había dudas.

Belén manifiesta que: “Fue doloroso saberlo. Sentí que la lucha era del demonio contra mi matrimonio. Pero yo tenía claro que habíamos recibido la bendición de Dios. Me había arrodillado frente al altar y le había jurado que estaría, hasta que la muerte nos separe. Con la ayuda de Dios lo cumpliría.”

Pasó algún tiempo, y Josué no sabía que Belén ya conocía la verdad. Ella solamente oraba, no le reclamaba, y le decía a Dios: “Si en esta vida no veo la pascua a esta Cruz que estoy viviendo, la veré en la vida eterna”. 

Más adelante, cuando se planteó el tema entre los dos, en una ocasión él le dijo: “Dime que me vaya y me voy”. Pero ella le contestó: “No te echaré de mi casa, siempre encontrarás, una comida caliente, y el respeto de mis hijos”. Josué y Belén permanecieron juntos, hasta el final.

Belén comenta que poco antes de descubrir las cosas, en un par de oportunidades cuando regresaba a casa, veía sentado debajo de un árbol a alguien de raro aspecto y fea mirada. Dice que sentía como una presencia maligna y que siempre pensó que era el demonio. Que venía por su marido y su familia.

Tiempo después en uno de los viajes, que realizaron en el mes de diciembre, a Roma, estando en la Capilla Cistina, Belén dice que vio a Josué orando y llorando  durante todo el tiempo que permanecieron allí. Al año siguiente, en el mes de agosto le diagnosticaron a él un cáncer muy agresivo y doloroso.

Belén comenta que fue una enfermedad que duró 3 años.: “Yo digo que el cáncer fue una Cruz bendita de redención, que nos redimió a los dos. Cruz de la que ni mi esposo ni yo nos bajamos. Como esposa considero que tuve responsabilidad del adulterio, porque quizás le fallé en momentos determinados, y el demonio aprovechó, hizo presa de él y de los dos”.

Finaliza diciendo: “Nuestro matrimonio fue a prueba de fuego. Esa fue mi Pascua, Nunca pensé vivirla en esta vida. La Cruz es gloriosa, la Cruz te redime, la Cruz te lleva a la vida eterna.”

Este testimonio lo recibí de Belén el 5 de junio de 2019.

Es importante comentar que durante todo el tiempo de la enfermedad, Josué recibió los Sacramentos de Reconciliación y Comunión, todas las veces que le fue posible. También recibió la Unción de los enfermos. No se derrumbó, nunca se quejó de los dolores, para que nadie sufriera, y en especial para no ocasionarle sufrimiento a Belén. Podría decirse que se santificó. Perdonó y pidió perdón. Organizó sus cosas. Vivió hasta el final de sus días en una humildad total. Con la fortaleza, la alegría y la esperanza que sólo viene de Dios. De manera serena, y en paz, partió a la Casa del Padre.

Dios está presente y nos sostiene en todas las circunstancias de nuestra vida, pero es necesario abrirle la puerta de nuestro corazón. Dios es eternamente bello, y bueno.


DIOS SIEMPRE ESTA AHI

En esta ocasión nos ha compartido su testimonio Marcela, Comunicadora Social, Periodista, con dos especializaciones y una Maestría en Comuni...