Los nombres utilizados en
ésta historia son seudónimos, a petición de la protagonista. Josué y Belén se conocieron
desde la adolescencia, y eran amigos nada
más. El llevaba una relación de 5 años aproximadamente, y Belén tenía un
poco menos de tiempo. De pronto se hicieron novios, y a los 10 meses decidieron
casarse por lo Católico, en una linda Capilla, en Ceremonia familiar, enamorados y muy animados para formar un
hogar. Los dos venían de familias Católicas, y ellos también lo eran.
Sobre Josué, ella comenta
que era cariñoso, juicioso, no tomaba, no fumaba, no había irrespeto, y ella
siempre le decía: “eres mi regalo de todos los días”
Al comienzo no podían tener
hijos, pero los bebés llegaron a su tiempo. Tuvieron un niño, y una niña, que
hoy están casados y son profesionales destacados en su campo.
A los 12 años de matrimonio,
las cosas cambiaron de manera sorprendente. El inicia una relación clandestina,
que mantuvo durante 23 años.
Belén se enteró porque en una
oportunidad, él habló por teléfono con alguien antes de salir a trabajar. Pero
después de marcharse, Belén levantó la bocina, y marcó al número, con la
sorpresa de que al otro lado de la línea le respondió un niño que le contó que
Josué era su papá. Consiguió toda la información que necesitaba, hasta con la
dirección donde vivían. No había dudas.
Belén manifiesta que: “Fue
doloroso saberlo. Sentí que la lucha era del demonio contra mi matrimonio. Pero
yo tenía claro que habíamos recibido la bendición de Dios. Me había arrodillado
frente al altar y le había jurado que estaría, hasta que la muerte nos separe. Con
la ayuda de Dios lo cumpliría.”
Pasó algún tiempo, y Josué
no sabía que Belén ya conocía la verdad. Ella solamente oraba, no le reclamaba,
y le decía a Dios: “Si en esta vida no veo la pascua a esta Cruz que estoy
viviendo, la veré en la vida eterna”.
Más adelante, cuando se
planteó el tema entre los dos, en una ocasión él le dijo: “Dime que me vaya y
me voy”. Pero ella le contestó: “No te echaré de mi casa, siempre encontrarás,
una comida caliente, y el respeto de mis hijos”. Josué y Belén permanecieron
juntos, hasta el final.
Belén comenta que poco antes
de descubrir las cosas, en un par de oportunidades cuando regresaba a casa, veía
sentado debajo de un árbol a alguien de raro aspecto y fea mirada. Dice que sentía
como una presencia maligna y que siempre pensó que era el demonio. Que venía
por su marido y su familia.
Tiempo después en uno de los
viajes, que realizaron en el mes de diciembre, a Roma, estando en la Capilla
Cistina, Belén dice que vio a Josué orando y llorando durante todo el tiempo que permanecieron allí.
Al año siguiente, en el mes de agosto le diagnosticaron a él un cáncer muy
agresivo y doloroso.
Belén comenta que fue una
enfermedad que duró 3 años.: “Yo digo que el cáncer fue una Cruz bendita de
redención, que nos redimió a los dos. Cruz de la que ni mi esposo ni yo nos
bajamos. Como esposa considero que tuve responsabilidad del adulterio, porque
quizás le fallé en momentos determinados, y el demonio aprovechó, hizo presa de
él y de los dos”.
Finaliza diciendo: “Nuestro
matrimonio fue a prueba de fuego. Esa fue mi Pascua, Nunca pensé vivirla en
esta vida. La Cruz es gloriosa, la Cruz te redime, la Cruz te lleva a la vida
eterna.”
Este testimonio lo recibí de
Belén el 5 de junio de 2019.
Es importante comentar que durante
todo el tiempo de la enfermedad, Josué recibió los Sacramentos de Reconciliación
y Comunión, todas las veces que le fue posible. También recibió la Unción de
los enfermos. No se derrumbó, nunca se quejó de los dolores, para que nadie
sufriera, y en especial para no ocasionarle sufrimiento a Belén. Podría decirse
que se santificó. Perdonó y pidió perdón. Organizó sus cosas. Vivió hasta el
final de sus días en una humildad total. Con la fortaleza, la alegría y la
esperanza que sólo viene de Dios. De manera serena, y en paz, partió a la Casa
del Padre.
Dios está presente y nos
sostiene en todas las circunstancias de nuestra vida, pero es necesario abrirle
la puerta de nuestro corazón. Dios es eternamente bello, y bueno.