Apreciado
Lector : En esta oportunidad deseo compartir con Ustedes un fragmento de un
libro titulado “El amor de mi Diosito” (que corresponde a un serie de cuenticos
amenos) y fue escrito por Monseñor Luis
Augusto Castro, quien actualmente es el Presidente de la Conferencia Episcopal
de Colombia ( no tengo el honor de conocerlo personalmente).
CAPITULO
TERCERO
“Has
oído hablar de Helena de Troya ? tal vez
poco, pero en cambio, si has oído hablar mucho de secuestros.
Pues
Helena fue secuestrada, llevada a un lugar lejano donde perdió la memoria y no
supo más quien era ella. Se olvidó hasta del nombre así como el que era de
familia real. Vivió en las calles como una prostituta, vestida con harapos y en
precarias condiciones.
Un
amigo estaba confiado en que estuviera viva y se fue en su búsqueda. Rastreó
las calles de la Ciudad hasta que vio una mujer de rostro arrugado y
pordiosera. Sin embargo, le notaba algo que le parecía muy familiar. Le
preguntó el nombre y Helena respondió con el nombre que usaba en ese momento.
Puedo
ver tus manos ? le dijo el amigo. Al verlas, quedó sin respiración. Era Helena,
estaba seguro.
Tu
eres Helena, no lo recuerdas ? Helena
empezó a recordar, volvió en sí, abrazó a su amigo y poco después volvió a ser
Reina.
Y que
tiene de interesante Helena ? es que ella te representa a ti y también a mí. Un
amigo la buscó hasta encontrarla. Un amigo te busca a ti también hasta encontrarte.
Ese
amigo que te busca es Dios, movido por el amor que te tiene. Y cuando te
encuentre, empezarás a recordar tu verdadero nombre de hijo de Dios, tu
dignidad, tu verdadero ser, tu identidad”.
1ª Publicación
29 marzo 2017