El tomar la decisión de querer permanecer en Dios, es algo sostenido por su mano segura y misericordiosa.
En esta oportunidad les
comentaré, sobre Diego Martínez Arango. Era de Manizales. Fue Sacerdote
Diocesano durante 20 años. En su vida Religiosa fue cumplidor de su apostolado
y de actuación honesta. Dejó el Ministerio Sacerdotal para casarse por lo
Católico (con el permiso del Papa).
Posteriormente su matrimonio
fue anulado, su primera esposa se fue para Estados Unidos. Se casó nuevamente, y con la segunda esposa vivió el resto de su vida. (las dos esposas se
conocían y se respetaban). No tuvo hijos. Hablaba 5 idiomas, y parte de sus
ingresos los consiguió como traductor de inglés, alemán e italiano. Y también durante
un tiempo fue Funcionario del Departamento Administrativo Nacional de
Estadística “DANE”.
De su labor posterior se
destaca, la de Laico como: “CATEQUISTA INTERNACIONAL”, en lo cual fue ejemplar.
El gran KIKO ARGUELLO
Fundador del Camino Neocatecumenal eligió de su grupo 12 personas, para que
hicieran con él la primera experiencia Catecumenal en el Mundo. Diego era uno de ellos. Llegó a Colombia acompañado de
los Españoles Buby y Pilar, quienes fueron
acogidos en la Parroquia de la Porciúncula por el Padre Rafael Martínez, que se
desempeñaba como Párroco en esa época. Diego dirigía las Comunidades que había
en la Parroquia, lo hizo durante 9 años.
En el canto era poseedor de
una hermosa voz, que dejaba extasiados a quienes la escuchaban. Y que en el
género musical, se clasifica entre los Cantantes como tipo “Tenor”. Con ella
alabó a Dios durante su vida. Cantó en Roma, hace muchos años, en una reunión de Párrocos del Mundo, organizado por el
Camino Neocatecumenal. Allí entonó en la “CELEBRACIÓN EUCARÍSTICA de Clausura, EL
PREFACIO”. Se recuerda también que la despedida del encuentro la hizo el Papa
Pablo VI, en el aula que llevaba su nombre, situado junto al Vaticano. Es el
recinto sagrado más grande del mundo, con capacidad de 8.000 sillas. De Colombia
asistió el Padre Rafael Martínez, Sacerdote Franciscano. Se hospedaron en el
hotel “PALACE” (y como información curiosa se anota que tenía 10.000
habitaciones).
Como dato anecdótico, se
recuerda lo que ocurrió en una actividad denominada “ESCRUTINIOS”, que se
realizaba en Bogotá, en un fin de
semana: viernes, sábado y domingo. Se hablaba en el evento, de la renuncia a
los bienes, los afectos y así mismos. Algo similar en la vida Religiosa a la
Pobreza, Castidad y Obediencia, que también es obligante para todo seguidor de
Cristo.
Estando todos reunidos para
marcharse, Diego se situó frente a ellos y les dijo: “Reten a Dios” y pidió que cualquier
dinero que tuvieran lo entregaran al responsable de la Comunidad, y después, cada
uno regresaría a su casa solamente confiado en la Providencia Divina.
Sus palabras tuvieron un eco
Celeste, porque El DIOS bueno y bondadoso les concedió encontrarse con el que podríamos
llamar el “BUEN SAMARITANO DEL BUS”.
Sucedió cuando salían. El primero en
llegar a la puerta, fue el Presbítero. Un bus que pasaba al frente, paró, y les preguntó para donde iban Ellos
respondieron “a diferentes partes”, y el dijo “si quieren yo los llevo”, a lo
que contestaron, “pero no tenemos plata”,
y el nuevamente les habló, “tranquilos no es problema”. Alguien dijo “pero nos
demoramos” y él replicó finalmente, “vamos yo los llevo”. Eran tantos, pero
subieron todos al bus. Y con el corazón lleno de alegría, y los bolsillos vacíos,
esa noche, cada uno llegó a su destino, por la misericordia de Dios.
La historia de Diego me la
contó Fray Rafael, en enero de 2018.
Partió a los 72 años, y sus
honras fúnebres, se cumplieron en la Ciudad de Bogotá, en enero de 2018. Diego
se marchó con la esperanza y la alegría de la presencia de Dios en su camino. Siendo
testigos sus amigos, familiares y compañeros de andadura.