jueves, 30 de enero de 2020

HELENA DE TROYA

Apreciado Lector : 

En esta oportunidad deseo compartir con Ustedes un fragmento del libro titulado “El amor de mi Diosito” (que corresponde a un serie de cuenticos amenos)  escrito por Monseñor Luis Augusto Castro Q.



CAPITULO TERCERO

“Has oído hablar de Helena de Troya ?  tal vez poco, pero en cambio, si has oído hablar mucho de secuestros.

Pues Helena fue secuestrada, llevada a un lugar lejano donde perdió la memoria y no supo más quien era ella. Se olvidó hasta del nombre así como el que era de familia real. Vivió en las calles como una prostituta, vestida con harapos y en precarias condiciones.

Un amigo estaba confiado en que estuviera viva y se fue en su búsqueda. Rastreó las calles de la Ciudad hasta que vio una mujer de rostro arrugado y pordiosera. Sin embargo, le notaba algo que le parecía muy familiar. Le preguntó el nombre y Helena respondió con el nombre que usaba en ese momento.

Puedo ver tus manos ? le dijo el amigo. Al verlas, quedó sin respiración. Era Helena, estaba seguro.

Tu eres Helena, no lo recuerdas ?  Helena empezó a recordar, volvió en sí, abrazó a su amigo y poco después volvió a ser Reina.

Y que tiene de interesante Helena ? es que ella te representa a ti y también a mí. Un amigo la buscó hasta encontrarla. Un amigo te busca a ti también hasta encontrarte.

Ese amigo que te busca es Dios, movido por el amor que te tiene. Y cuando te encuentre, empezarás a recordar tu verdadero nombre de hijo de Dios, tu dignidad, tu verdadero ser, tu identidad”.


Este tema tuvo una 1a publicación el 29 de marzo de 2017

DIOS SIEMPRE ESTA AHI

En esta ocasión nos ha compartido su testimonio Marcela, Comunicadora Social, Periodista, con dos especializaciones y una Maestría en Comuni...