jueves, 30 de abril de 2020

SEMANA SANTA 2020



Apreciado Lector, me gustaría compartir con Usted en esta oportunidad, una pequeña recopilación de homilías recientemente dadas en celebraciones litúrgicas  realizadas por el Papa Francisco, con una modalidad muy particular de participación, en estos días tan especiales, y que de una u otra forma se quedaron en nuestra mente y se refugiaron en el corazón.

BENDICIÓN URBI ET ORBI,  POR COVID-19,  27 DE MARZO

“Al atardecer” (Mc 4,35). Así comienza el Evangelio que hemos escuchado. Desde hace algunas semanas parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece, y un vacío desolador que paraliza todo a su paso: se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas.

Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los Discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente….Es fácil identificarnos con esta historia, lo difícil es entender la actitud de Jesús. Mientras los Discípulos lógicamente estaban alarmados y desesperados, Él permanecía en popa, en la parte de la barca que primero se hunde….dormía tranquilo, confiado en el Padre- Es la única vez en el Evangelio que Jesús aparece durmiendo-.

Reflexión del Papa Francisco en el momento de Oración de la Bendición Eucarística Urbi et Orbi.

JUEVES SANTO, 9 DE ABRIL

Hoy quisiera estar cerca de los Sacerdotes, de todos los Sacerdotes, desde el recién ordenado hasta el Papa. Todos somos Sacerdotes….ungidos para celebrar la Eucaristía, ungidos para servir. Sin embargo no puedo dejar pasar esta Misa sin recordar a los Sacerdotes, Sacerdotes que ofrecen su vida por el Señor, Sacerdotes que son Servidores. En estos días han muerto aquí más de sesenta, en Italia, atendiendo a los enfermos en los hospitales, juntamente con médicos, enfermeros, enfermeras….Son los “santos de la puerta de al lado”, Sacerdotes que dieron su vida sirviendo…. Hoy os llevo en mi corazón, y os llevo al altar.

Sacerdotes calumniados, muchas veces sucede hoy, que no pueden salir a la calle porque les dicen cosas feas, con motivo del drama que hemos vivido con el descubrimiento de las malas acciones de Sacerdotes. Algunos me dijeron que no podían salir de la casa con el clergyman porque los insultaban; y ellos seguían.

Sacerdotes pecadores, que junto a Obispos pecadores y al Papa pecador no se olvidan de pedir perdón. Y aprenden a perdonar porque saben que necesitan pedir perdón y perdonar. Todos somos pecadores. Sacerdotes que sufren crisis, que no saben qué hacer, se encuentran en la oscuridad….

Hoy todos vosotros, hermanos Sacerdotes, estáis conmigo en el altar, vosotros consagrados.

Homilía del Papa Francisco Basílica de San Pedro Jueves Santo.


VIERNES SANTO, 10 DE ABRIL

“Lo que acabamos de escuchar es el relato del mal objetivamente más grande jamás cometido en la tierra”.

“La pandemia del Coronavirus nos ha despertado bruscamente del peligro mayor que siempre han corrido los individuos y la humanidad: El del delirio de Omnipotencia”.

“Dios participa en nuestro dolor para vencerlo. Es aliado nuestro, no del virus”.

“Él ha dado también a la naturaleza una especie de libertad, cualitativamente diferente, sin duda, de la libertad moral del hombre, pero siempre una forma de libertad. Libertad de evolucionar según sus leyes de desarrollo”.

Palabras del Padre Raniero Cantalamessa, Predicador de la Casa Pontificia, en la homilía de la celebración de la Pasión del Señor, presidida por el Papa Francisco en la Basílica de San Pedro. Viernes Santo.

DOMINGO DE RESURRECIÓN, 12 DE ABRIL. BENDICIÓN URBI ET ORBI

Esta buena noticia se ha encendido como una llama nueva en la noche, en la noche de un mundo que enfrentaba ya desafíos cruciales y que ahora se encuentra abrumado por la pandemia, que somete a nuestra gran familia humana a una dura prueba. En esta noche resuena la voz de la Iglesia: “Resucitó de veras mi amor y mi esperanza” (Secuencia pascual).

Es otro “contagio”, que se transmite de corazón a corazón, porque todo corazón humano espera esta Buena Noticia…No se trata de una fórmula mágica que hace desaparecer los problemas. No, no es eso la Resurrección de Cristo, sino la victoria del amor sobre la raíz del mal, una victoria que no “pasa por encima”, del sufrimiento y la muerte, sino que los traspasa, abriendo un camino en el abismo, transformando el mal en bien, signo distintivo del poder de Dios.

Mensaje Pascual del Papa Francisco, previo a la bendición Urbi et Orbi. Desde la Basílica Vaticana

DIOS SIEMPRE ESTA AHI

En esta ocasión nos ha compartido su testimonio Marcela, Comunicadora Social, Periodista, con dos especializaciones y una Maestría en Comuni...