Para el testimonio que quiero compartirles en ésta oportunidad, he escogido por título, el nombre del famoso libro escrito por el Padre José Miguel Miranda Arraiza.
Los protagonistas de esta
historia, Jorge Contreras y Fabiola Rengifo piensan que Dios los regaló
mutuamente como esposo y esposa. Cada uno sin conocerse, de manera
independiente, y desde su juventud, en oración le pidió a Dios “casarse por lo
Católico”, formar una familia bajo su bendición, y así sucedió en sus vidas.
Fabiola estudió
Administración Hotelera, ejercía su profesión, y trabajaba en un hotel cuando
se conocieron. También estudiaba inglés, y había laborado como Azafata. Comenta
que creció en una familia Católica de Misa y rosario diario, y estudió en un colegio Católico.
Pero no se consideraba Católica practicante. Ella sobre esto, dice: “Conocí al
Señor por Jorge”.
En la familia de Jorge no
era costumbre que sus Padres asistieran a Misa. Pero él y sus hermanos iban
todos los domingos, por orden que impartía el Papá. Recibieron los Sacramentos
de iniciación Cristiana, hicieron la primera Comunión, y a cada uno se le
festejó, pero cuando llegó el momento de Jorge, no había dinero para la fiesta,
entonces esperó y se preparó nuevamente, pero después tampoco fue posible.
Finalmente por consejo de un Sacerdote se confesó y comulgó en un día de la
semana. De niño frecuentaba el templo, y acudía con mucho agrado.
Jorge también trabajaba en
su profesión, como Ingeniero Civil. Le había dicho a Dios en una oportunidad:
“Quiero la vida que tu das”. Pero era la época de las rumbas. Tomaba y fumaba los fines de semana.
Sentía que en cierta forma perdía su
norte.
Fabiola y Jorge, se
conocieron a través de un amigo común, en Bogotá, hace aproximadamente 30 años.
Para él fue amor a primera vista, pero no fue igual para ella. Se sentía muy
bien, pero de más tranquilidad, y mantenían una amistad de comunicación
telefónica. Jorge la llamaba con cierta frecuencia, y en algunas oportunidades
le preguntaba, si se casaría con él, y Fabiola que al comienzo no tomó en serio
esa propuesta, un día le dijo que “SI”.
Para entonces él ya no
trabajaba en Bogotá, pero se trasladó de nuevo a la Ciudad, para preparar, y organizar
las cosas. Tuvieron un bonito noviazgo. Disfrutaban y compartían muchas
actividades, asistían a grupos de oración los sábados, también a una Comunidad Católica
que dirigía un hermano de Jorge, deseaban de corazón ponerse en las manos de
Dios.
Antes de casarse entendieron
que, si querían permanecer bajo la disciplina sacramental, no declinar ante la
adversidad, y envejecer juntos, debían estar con Dios. Y como ellos mismos lo
expresan: “antes de casarnos entendimos que El matrimonio tenía que ser de
tres”.
La Ceremonia de matrimonio
fue hermosísima e inolvidable, y de gran alegría para las dos familias. Se
casaron una tarde de octubre del año 1996. Los hermanos de Jorge actuaron como
Monaguillos. Tuvieron 2 hijos, que actualmente tienen 21 y 19 años.
Jorge y Fabiola son
Católicos practicantes, prestan servicio en el altar, visitan enfermos, participan
como Ministros extraordinarios de la Comunión, y colaboran de alguna manera en su Parroquia. Son de Misa y
rosario diario, se apoyan y sostienen mutuamente.
En este caminar en pareja, los
tiempos difíciles han llegado, unos se han demorado más que otros, pero también
han pasado. Las alegrías han sido incontables y la presencia de Dios ha sido
permanente en sus vidas.
Este testimonio lo recibí de
Jorge y Fabiola el 11 de abril del año 2019.
Quiero finalizar ésta
historia, con el texto en el que está inspirado el libro del Padre Miranda,
cuya autoría es de Teihard de Chardin : “El amor es una función con tres
términos : el hombre, la mujer, y “DIOS”. Toda su perfección y éxito están
ligados a la armoniosa combinación de
estos tres elementos”.
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