Apreciado Lector : En esta oportunidad deseo compartir con
Ustedes un fragmento del libro titulado
“El amor de mi Diosito” (que corresponde a un serie de cuenticos amenos) y fue escrito por Monseñor Luis Augusto
Castro, quien fue Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia.
"QUE TE CUESTA, TE CUESTA"
Un Rey decidió para las fiestas del reino liberar a algunos de los prisioneros. Se fue personalmente a la cárcel para conocerlos y escucharlos.
Los prisioneros empezaron a hablar y casi todos explicaban cómo estaban allí injustamente, cómo habían sido condenados siendo inocentes, cómo era de terrible para ellos que eran buenos encontrarse en ese lugar.
Solo uno de los prisioneros empezó a decir que él estaba ahí porque había cometido muchos delitos, porque era muy mala clase, porque se lo merecía.
Entonces el Rey dijo: “No es conveniente que un hombre como este tan malo y tan pervertido esté aquí en medio de tanta gente buena. Sáquenlo inmediatamente de la cárcel”.
Reconoce tu pecado. No lo tapes. Al fin de cuentas, Dios conoce tu corazón mejor de cuanto tú lo conoces. La conversión es también una victoria de la sinceridad en el fondo del alma.