Los protagonistas de
esta historia son Víctor Edgar Arcila Cruz y su esposa Gloria Stella
Aristizábal Arcila. Él es ingeniero Químico, ella es ingeniera mecánica e
industrial, llevan 36 años de casados. Tuvieron un noviazgo de 7 años, en los
cuales asistieron juntos a las Misas dominicales. Provienen de familias
católicas practicantes. Tienen tres hijos, son Padres biológicos y Padres adoptivos,
y también son abuelos.
Víctor considera que
Dios siempre lo buscó, y comenta sobre una época que vivió en Cali, y compartió
con un cristiano, lo que considera un buen aporte en su crecimiento espiritual.
Recuerda la primera
Comunión de uno de sus hijos. En la preparación les pidieron a los padres,
asistir los domingos a un ciclo de conferencias. En una de las charlas, sintió la vocación
Diaconal, y le hizo el comentario al Conferencista; quien le dijo, que si
quería lo presentaba en la escuela, y pese a que las inscripciones habían
pasado, finalmente lo aceptaron.
La mayor parte de la vida
laboral de Víctor transcurrió como alto ejecutivo de una compañía, en la que se
sentía a gusto, viajaba con frecuencia dentro de Colombia, y por varios países
de Latinoamérica.
Cuando empezó la
formación para el Diaconado, debía asistir los sábados, y por este motivo
comenzaron los problemas en la empresa, por lo cual, tomó la decisión de
retirarse después de las vacaciones cuando volviera de Europa en el mes de julio,
pero la empresa le comunicó que trabajaba hasta el 30 de mayo, o sea lo
liquidaron antes. Dice que, por bondad de Dios, se le presentó la oportunidad
de celebrar un nuevo contrato con otra empresa por un año.
Vivieron una situación
económica bastante difícil por una quiebra, pero que se superó por la ayuda de
Dios.
Gloria ha sido
Microempresaria, trabajó en 2 ò 3 empresas como empleada y cuando nació su hija
tomó la decisión de independizarse. La empresa ya tiene 30 años de
funcionamiento, y el gerente es su hijo mayor, que se retiró de una filial de
Ecopetrol para asumir la gerencia.
Víctor desde hace 5
años, recibió la ordenación Sacramental de Diacono permanente, y estuvo 6 años
en formación. Es un hombre que generosamente presta servicio en la iglesia, y
participa en la Liturgia, de acuerdo con el Orden que recibió. Gloria por su
parte ha sido Servidora y muy comprometida dentro de la Iglesia. Es un
matrimonio unido en fe y devoción, juntos comparten su rutina de oración
diaria.
A la fecha los dos también
colaboran de manera activa en las labores parroquiales.
Al preguntarles sobre
su vocación y Misión, Víctor dice que: “ha sido muy bien este proceso, vivo
feliz, por muchas razones, por el servicio, el servicio es amor, y el amor es
lo que lo lleva a uno en la vida. Gloria agrega: “He aprendido, mucho, y hemos
transformado nuestras vidas en muchas actitudes, perdimos el apego a las cosas
materiales, y aprendimos a entender la voluntad de Dios”.
Esta entrevista se
realizó de manera presencial con Víctor y Gloria el 27 de julio de 2021.
Dios es bello y
maravilloso y a todos nos llama de diferentes maneras. Para finalizar este
testimonio, deseo hacerlo con una frase de San Agustín: “Tu me diste una Vocación
llamándome a la fe. Yo te doy mi invocación llamando a tu puerta en esperanza”.