jueves, 30 de septiembre de 2021

PRESENCIALIDAD Y VIRTUALIDAD


Podría decirse de la pandemia, que el año 2020, fue como dice una canción: “EL AÑO EN QUE SE DETUVO EL TIEMPO”, a causa del COVID19, sin embargo, creo que, pese a la adversidad vivida en el mundo, se han observado cosas maravillosas. Hemos visto también, muchas realidades en diferentes temas, que estaban ocultas o pasaron desapercibidas a lo largo de la vida, quizás porque no las valorábamos, tomándolas como una cotidianidad más en nuestro diario vivir. Tal es el caso de la participación en la Misa Católica y es particularmente sobre el tema que quiero comentar en esta oportunidad

Hasta antes de la pandemia, los que podíamos asistir por la misericordia Divina era porque teníamos los Templos, la movilidad, facilidad de localización, disponibilidad y demás factores para hacerlo, a pesar de todo, a veces no se conseguía llegar, Igualmente, los que lo hacían de manera virtual, por motivos de salud, localización, y otros factores, tampoco podían lograrlo, porque en ciertas ocasiones tenían que sujetarse a horarios y otros inconvenientes que se cruzaban.

En mi caso, los que comenzamos a asistir a Misa diariamente de un tiempo para acá, nunca se nos ocurrió pensar que habría un día en que no podríamos llegar a los templos, porque estarían cerrados, tampoco salir de nuestras casas por un confinamiento y estaríamos privados de sentir esa cercanía física de nuestro Dios.  

Pero ese inesperado día llegó y los Templos se cerraron con la pandemia, tampoco podíamos desplazarnos libremente ya fuera caminando o en vehículo y fue el comienzo de numerosos días, lo cual causó desazón y desconcierto en algunos católicos y creo hasta temor.

Unos días después pasamos a la alegría. Surgió una nueva forma de comunicación, por cuanto la tendencia, fue migrar a lo virtual y se convirtió en la nueva modalidad de encuentro. Aparecieron en las redes sociales una cantidad de ofertas, de Celebraciones Eucarísticas en Parroquias, no sólo del País, sino a nivel mundial.

Había para escoger según la preferencia de cada cual, tiempos de duración, idioma, diferentes horarios, participábamos de la Celebración y al final se hacía una Comunión espiritual.

En los momentos de tranquilidad y en los más críticos de la epidemia Jesús Eucaristía permaneció en los Templos Católicos de todo el planeta.

Ahora cumpliendo con los protocolos volvimos a las iglesias, volvimos a las Misas, a tener el gozo de sentir la presencia de Cristo Resucitado en la Eucaristía. Todo el que quiera lo puede recibir, así esté enfermo, la sagrada forma llega hasta su Residencia. El se quedó físicamente con nosotros, porque sabe que lo necesitamos.

Es importante que veamos que la cercanía física con Dios es imprescindible, nuestro mayor esfuerzo consiste en tomar la decisión y El nos ayudará a lograrlo.  

DIOS SIEMPRE ESTA AHI

En esta ocasión nos ha compartido su testimonio Marcela, Comunicadora Social, Periodista, con dos especializaciones y una Maestría en Comuni...