Mi Madre quedó viuda muy
joven. Era seria, fuerte y muy activa. Servía a su familia de manera incondicional, tenía gran visión
para los negocios Se casó con un hombre formal,
con gran sentido del humor, muy enamorado de ella. Le dedicaba canciones, le
enviaba mensajitos con los niños. Tuvo 8 hijos a quienes les dio ejemplo de actuar con la verdad. Cumplía cabalmente
aquello de “lo mejor para los demás” y vimos su generosidad de manera permanente
con los menos favorecidos a nivel familiar y social, al colaborarle a varias
familias para su sustento. Durante varios años perteneció al grupo de adoradores
perpetuos de la Catedral de mi Ciudad. También le pagó a un Sacerdote los
estudios en el Seminario y colaboraba con los hogares para personas mayores.
Presintió la muerte de mi
Padre y fui la única testigo de ello. Yo estaba muy pequeña y salimos a misa
creo de 6 pm, porque ya comenzaba a oscurecer. Estando en la Iglesia mi Madre
le hablaba al Santísimo sollozando y en voz baja, le decía muchas cosas de las
cuales recuerdo esta frase : “ Porque te lo vas a llevar ” y yo le preguntaba
insistentemente : “A quien se van a llevar ” y ella respondía con un gesto de
hacer silencio. Al terminar la celebración, salimos y me olvidé de lo sucedido.
Ya de regreso desde lejos vimos que había un movimiento inusual alrededor de la
casa, y algunos corrían. Una hermana salió a nuestro encuentro presurosa para avisarnos
que mi Padre se había enfermado después de la inyección, y en breve tiempo esa
noche murió. Yo no entendía lo que sucedía, el tema de la muerte era algo
complejo y desconocido para mí. Solo sabía que mi Padre se había ido para nunca
volver, lo que expreso en esta narración corresponde a recuerdos e imágenes que conservo de él, así como
las fotos del álbum familiar. En las exequias participó tanta gente, que
parecía que el pueblo entero se había volcado para darle su último adiós. Mi
Padre era una persona apreciada y
conocida en la Región, debo comentar que no estaba en cama, ni enfermo. Le
habían formulado unas inyecciones en la vena y mientras salimos con mamá a la
Iglesia, vino a la casa una Enfermera a
aplicarle una inyección (le habían cancelado la licencia para ejercer la
enfermería, por un problema similar, y que nosotros lo supimos solamente hasta
ese día) y dejó la jeringa con aire, lo cual al parecer le afectó el corazón. En
esta difícil situación de dolor familiar, mi Madre nos dio un gran testimonio de
Misericordia, la cual va más allá de la
justicia, porque cuando las autoridades y la Policía retuvieron a la Enfermera
para llevarla a la Cárcel, mi Madre pidió su libertad inmediata argumentando
que la Enfermera tenía hijos que atender y que no interpondría ningún tipo de
demanda en su contra. Mamá trabajó de manera incansable para sostener su
familia, un personaje adinerado de la región le propuso matrimonio y le ofreció
asumir la carga económica, pero esa oferta siempre la rechazó.
Hacía el final de su vida,
mi Madre padeció de Alzaimer. Su mundo era sin preocupaciones, de tranquilidad,
disfrutaba la música. Siempre le gustó y
recibió todos los cuidados y atenciones
que requirió. Un sábado 28 de abril al amanecer habló de Angelitos a su
alrededor, cerrando suavemente los ojos y con una sonrisa partió a la morada
celeste “ Con su partida nuestros ojos se llenaron de lágrimas y nuestro
corazón de un gozo inmenso porque estaba en la casa del Padre” como lo expresé
en el CD de “Gracias Curita”.
La fuerza y la firmeza de mi
Madre era su “FE”, don que recibió de niña. Ella lo cuidó, lo conservó en su
vida, y nunca lo perdió. En su caminar la animaba la esperanza, estaba
sostenida, y vivió y comprendió que “DIOS NUNCA FALLA”.
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