jueves, 31 de octubre de 2019

"SANACIÓN o DON DE CURACIÓN" CARISMAS DE LOS LAICOS


Para este testimonio, es conveniente recordar a San Juan Pablo II en una Audiencia General en la Plaza de San Pedro, cuando afirmaba sobre “Los Carismas de los Laicos:”

“El Espíritu Santo, dador de todo Don y principio primero de la vitalidad de la Iglesia, no solo obra en ella por medio de los Sacramentos. El Espíritu Santo, como dice San Pablo, distribuye a cada uno sus dones según su voluntad (cf.1 Co 12, 11), derrama en el pueblo de Dios una gran riqueza de gracias mediante la oración, la contemplación y la acción. Son Los Carismas. También los Laicos son beneficiarios de estos Carismas especialmente con miras a su misión eclesial y social.”

La historia que quiero compartirles hoy, comenzó hace aproximadamente 5 ó 6 años a raíz de un revés económico, que tuvo Jóse G. Olaya, en el que podría decirse perdió todos sus bienes, pues estaba muy endeudado. Ante ésta situación algunos familiares,  amigos, y conocidos, le dieron la espalda.

Se sentía solo, y con una familia para sostener. Desesperado, atemorizado y afanado, después de tocar muchas puertas, decidió acudir al Santísimo.

El primer día llegó a la Capilla, y permaneció frente a Él por espacio de 2 horas aproximadamente. Al día siguiente volvió, y así lo hizo día tras día, durante tres meses. En cada oportunidad crecía la alegría y el gozo. En muchas ocasiones, lloraba de felicidad, y veía que el temor con que había llegado, se convertía en tranquilidad. Las dificultades económicas ya no eran tan importantes, ni tan agobiantes.

Empezó a asistir diariamente a Misa, y después pasaba a visitar al Santísimo.

Durante ese tiempo se conoció con varios Feligreses de la Parroquia, y cuando iba llegando, las Señoras jocosamente le decían: “Allá lo están esperando”, a lo que él sonreía, dando las gracias.  

En cierta ocasión una de las Señoras, lo invitó a vincularse a uno de los grupos de la Parroquia, y él sin dudarlo así lo hizo.

Pasado algún tiempo, en la Eucaristía de la Fiesta de Pentecostés,,el Sacerdote celebrante dijo en el pulpito, que orarían por los enfermos, les harían imposición de manos, llamó a varios Servidores de la Parroquia, por sus nombres y apellidos, y pidió a los enfermos ubicarse a su alrededor. Jóse comenta que pese a que no fue nombrado, sintió en ese momento que una mano lo levantaba.  Desconcertado, y sin mediar palabra alguna, se levantó y se unió al grupo de Servidores.

Seguidamente, los enfermos formaron un círculo a su alrededor, y Jóse impuso las  manos a varios de los asistentes. Ellos en esos momentos alababan con gran júbilo a Dios, al ver la curación de sus dolencias.

La jornada de oración terminó cerca de la media noche. Jóse ese día comprendió, que Dios le había regalado el Carisma de Sanación, ó Don de Curación. Desde entonces lo guardaba en su corazón, y sólo a partir de hoy comparte éste tema con alguien.

Después de ésta vivencia, comenzó a asistir a vigilias de oración en su Parroquia y en otras partes.

Un día cualquiera un compañero de apostolado le pidió que lo remplazara para visitar a una Señora que le habían practicado una cirugía muy delicada y estaba postrada en una silla eléctrica. En la visita de enfermos, él la ungió también con aceite, y le hizo imposición de manos la visitó durante varios días, al cabo de los cuales, ella pudo levantarse, y le dijo a su familia que quería salir de paseo en el fin de semana.

Posteriormente, cuando llegaba la Semana Santa de 2019, la Señora se comunicó con Jóse, y le comentó que estaba hospitalizada, dado que la fístula no sellaba, y la iban a operar. El acudió y le impuso las manos, la ungió con aceite, y todo como la primera vez.
La operaban el miércoles Santo, ella se presentó a la sala de cirugía a las 6.00 am. El médico sorprendido le preguntó, qué se había mandado a hacer. Qué había pasado, porque la fístula estaba sellada.

20 días después lo llama nuevamente para comunicarle que el médico había leído los exámenes de patología, y oh sorpresa, el cáncer había desaparecido.

Este testimonio lo recibí de Jóse el 2 de agosto de 2019.

Antes de finalizar debo comentar que conocí a la Señora mencionada anteriormente, y su nombre es Lucía Pinzón. Nos encontramos el 13 de septiembre de 2019, me pareció una persona de trato agradable y simpático, que se veía en óptimas condiciones de salud. Me comentó que efectivamente hacía 4 años  Jóse había llegado a su casa en uno de esos momentos cruciales de la vida. Venía de una cirugía de alto riesgo, había estado 15 días en cuidados intensivos. Le habían retirado el epiplón, un pedazo de intestino y de vejiga porque tenía cáncer.  Posteriormente la habían abierto 4 veces.

Es de anotar, según palabras de ella, que cuando le hicieron la cirugía, y  estaba en la Clínica, los médicos, enfermeras, el anestesiólogo, el internista, la trabajadora Social, y la Psicóloga, la estaban preparando para un buen morir.

Tiempo después cuando el personal médico vio a Lucía nuevamente, la sorpresa fue enorme, porque creían que ya había fallecido.

Sobre este tema, nos dice el Papa Francisco también en una Audiencia General en la Plaza de San Pedro que: “La experiencia más hermosa, sin embargo, es descubrir con cuántos Carismas distintos y con cuántos dones de su Espíritu, el Padre colma a su Iglesia….

El Carisma es un Don: sólo Dios lo da….


Esta es la Iglesia, y cuando la Iglesia, en la variedad de sus Carismas, se expresa en la comunión, no puede equivocarse: es la belleza y la fuerza del sensus fidei, de ese sentido sobrenatural de la fe, que da el Espíritu Santo a fin de que, juntos, podamos entrar todos en el corazón del Evangelio y aprender a seguir a Jesús en nuestra vida.”

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