Ésta historia ocurrió hace
varios años, cuando regresaba a casa después del trabajo. Al llegar a mi Conjunto, el Celador me entregó un
paquete con documentos de correspondencia. Le agradecí y lo tomé
despreocupadamente, ya que venía cansada y cargada. Al parecer los problemas se
me habían juntado, y la situación se
tornaba muy difícil, por no decir imposible. Debía tomar decisiones inmediatas,
importantes y asertivas, pensaba que entraba
a un laberinto. Abrí la puerta y dejé la correspondencia en una mesita,
dialogué con mis hijos y con una Señora. También hablé por teléfono, y
posteriormente me senté a revisar la correspondencia.
Un poco más tarde, tomé un
sobre que desde el comienzo había llamado mi atención. Al abrirlo encontré una
imagen del Sagrado Corazón de Jesús, que en letras rojas llevaba escrito mi
nombre y debajo una leyenda que decía: “TU ESTÁS SIEMPRE EN MI CORAZÓN”.
No podía creer lo que pasaba,
ya que era como si me hubiera llegado un regalo del Cielo. Sentí una inmensa
alegría, y mi mente se despejó. La oscuridad desapareció y de inmediato sentí
la liviandad de la carga, cuyo peso parecía querer oprimirme. Veía con nitidez
la solución de cada situación.
Sobre la procedencia del
sobre, debo aclarar que fue enviado por una Comunidad religiosa que
habitualmente remite folletos, revistas, novenas, información, y algunos
artículos religiosos. Pero ese día sentí en mi corazón, que el momento, el
mensaje, lo oportuno de éste ante mi situación, y la peculiaridad del obsequio,
tenía un más allá. Dios estaba conmigo y de alguna manera me lo hacía saber. Quizás
en esos momentos de la vida no lo recordaba, porque mi mente estaba embotada y venía
con el corazón compungido. Fue como un
nuevo amanecer, y todo cambió a partir del día siguiente.
Les comparto una fotografía del cuadro que
conservo en mi alcoba.
Esta historia tuvo una
1ª publicación el 12 de enero de 2017

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