El
Padre Miguel Triana Uribe partió a la casa del Padre un domingo 11 de mayo de
2014 a las 3.40 pm, estaba en la Clínica del Country en Bogotá, se celebraba en
Colombia la fiesta del buen Pastor y era el día de la Madre, ese día vimos con
claridad que habíamos conocido a un SANTO y sentimos lo que era perder un PADRE
ESPIRITUAL.
Un
Curita que entregó a la Comunidad día tras día su vida, su gran sabiduría, su
don de Consejo, su cariño, su profunda enseñanza, su alegría, su buen sentido
del humor, su respeto, su fortaleza para mantenerse igual durante largas
jornadas, su forma perfecta de manejar el tiempo y la paz de Dios que reflejaba
como un cristal diáfano y transparente, testimonio fuerte de fe y de firmeza
para caminar seguro de la mano de Dios. A sus 86 años y 5 meses de edad, dio su
último paso de manera firme, sin titubear, sin parar, aunque faltara la voz y sin
importar no vislumbrar el camino físico.
El
domingo anterior 4 de mayo vino a despedirse de “ACEP”, de una manera sutil,
suave, serena, lo aplaudimos por ser nuestro Pastor, celebró su última
Eucaristía y hasta corrigió el nombre del evangelista a la persona que servía
en el Altar cuando se equivocó.
Con su
partida nuestros ojos se llenaron de lágrimas y nuestro corazón de un gozo
inmenso porque estaba en la casa del Padre. El tiempo con él se nos pasó sin
darnos cuenta, Algunos llegamos con nuestros hijos pequeños. Éramos su familia
espiritual como nos decía.
GRACIAS
CURITA, en nuestro corazón y en nuestra mente quedaron tus enseñanzas y pondremos
una flor que permanecerá en tu tumba, con colores de muchos sentimientos entretejida
por hilos de diferentes generaciones y formada por la gratitud de una numerosa Comunidad
que te escuchó y aprendió contigo a conocer el evangelio.
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