CAPITULO SEGUNDO
Antonio
vivía muy desesperado. Un día, mientras paseaba sobre una montañita, encontró a
un amigo.
El
amigo se dio cuenta de su estado y le preguntó:. Que te pasa ?.
El hombre
respondió: “me siento inmensamente solo” también yo estoy solo, dijo el amigo,
pero no me siento triste ni desesperado.
Tal
vez, dijo Antonio, será que Dios te hace compañía?
Adivinaste respondió el
amigo. Yo,
en cambio, dijo Antonio, no logro creer en su amor. Como es posible que Dios
ame a todos los hombres ?. Como es
posible que me ame a mí ?. El
amigo le indicó el pueblo que estaba ahí abajo.
Ves las casas y las ventanas?.El sol las alumbra a todas y a cada una.Tal vez tú te desesperas porque tienes totalmente cerrada la ventana. “¡ Ábrela !”.
Ves las casas y las ventanas?.El sol las alumbra a todas y a cada una.Tal vez tú te desesperas porque tienes totalmente cerrada la ventana. “¡ Ábrela !”.
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